CÓMO PREVENIR LA VIOLENCIA Y DIFUNDIR EL BUEN TRATO Y EL PLACER

Suenan todas las alarmas cuando hablamos de Educación afectiva y sexual, y más cuando se trata de establecer esta educación en la infancia y adolescencia. Suenan también otras alarmas porque niños y niñas se están iniciando en la pornografía a los 8 y 9 años, generalizándose esta iniciación  a los 14. Los varones son los primeros en esta iniciación y los grandes consumidores de ella: el 87% dicen que la han visto alguna vez   y casi un 30% se consideran un poco adictos o posiblemente adictos. En ocasiones los vídeos de este tipo de pornografía muestran prácticas como “sexo sin preservativo” o presencia de violencia con estrangulamiento o golpes, con la consiguiente normalización de estas prácticas en los jóvenes, que les incita a pedírselas a su pareja o a acudir a la prostitución para realizarlas. Este tipo de pornografía está detrás del aumento de prácticas de riesgo con un impacto negativo sobre la salud: sexo sin preservativo, con diversas parejas, en grupo y con presencia de violencia. Un 50% de los jóvenes reconoce haber incrementado estas prácticas después de consumir pornografía. Esto es lo que nos cuentan Carmen Orte y Lluis Ballester, investigadores de la UIB 1

Vernard Ryckere. El festín de los dioses. S. XVI
Las mujeres están agradando a los dioses de todas las maneras posibles.

Todos estos datos evidencian un tipo de sexualidad, con una gran cosificación de la mujer, mujer sumisa, objeto a disposición de cualquier deseo o fantasía masculina, donde se silencia el deseo femenino y se ensalza la erección y potencia agresiva del órgano masculino. Toda una muestra de la sexualidad falocéntrica y patriarcal donde la clave principal son las relaciones de dominio-sumisión. Pero esto no es sexualidad sino sexo, sin relación ni intimidad, donde la otra no existe. Y no existe porque la otra, mujer real, se ha convertido en una mera imagen-cosa, lo cual está incidiendo ya, como cuentan varias terapeutas sexuales, en la ausencia de imaginario y de deseo por las mujeres reales, sus parejas, con lo cual han de recurrir a la pornografía para masturbarse o a la prostitución para cumplir sus fantasías construidas en la visión masiva de pornografía. También lo hemos podido ver en el documental “Placer femenino” de Bárbara Miller. La socióloga Rosa Cobo en su  libro,  Pornografía. El placer del poder2, nos anima a detenernos y a pensar, a hacernos preguntas y a elaborar un pensamiento crítico hacia un sistema que está creando un nuevo relato patriarcal, con una gran industria de explotación sexual que nada tiene que ver con el placer, la gratificación, la intimidad y la reciprocidad, sino con la construcción de fantasías y deseos que solo puede colmar la industria. Esta es una de las mayores violencias que se ejercen sobre los cuerpos y la psique de las mujeres. La pornografía además crea y generaliza una mirada masculina hacia todas las mujeres. Si a esto añadimos la construcción social de la ley del agrado, como amor hacia el otro, veremos los nefastos resultados; las adolescentes y jóvenes y también las mujeres adultas se pueden plegar a los deseos de los hombres para no perderlos, consintiendo prácticas sexuales que no desean, pero haciéndolo “por amor”, para agradar al otro. Y también las niñas de 9 años, que juegan a tener novio, han aprendido esta ley del agrado, como relata Graciela Hernández (2006) en el caso de una niña de 9 años que tiene miedo a que su novio la deje, como dejó a la otra. Y su amiga le dice que ya sabe lo que tiene que hacer: hacer todo lo que quiera él, porque a la otra la dejó porque no quería morrearse con él.3 ¿Necesitan o no educación afectiva y sexual?

Hoy, las nuevas tecnologías acentúan esta ley del agrado con propuestas para estar más atractivas sexualmente y mostrarse en las redes según los gustos de las industrias de moda y de búsqueda de pareja, dirigidas en su gran mayoría por varones que imponen sus gustos. El atractivo sexual pasa a constituir una manera de valorarse en una cultura que valora a las mujeres solo por su físico, donde la igualdad legislativa entra en contradicción con la gran industria del sexo en la que las mujeres son consideradas como cuerpos disponibles para los varones.

En esta cultura de la hipersexualización, donde los hombres aparecen siempre potentes y las mujeres siempre disponibles, el sexo está escindido de las emociones y de las relaciones de escucha y empatía, que nos harían entrar en el desarrollo de una conciencia más amplia y que favorecería las relaciones de reciprocidad. Es lo que reclama el feminismo; escucha, empatía y cuidado de sí y de la otra persona, cuidando de su bienestar.4

En cuanto a la educación de adolescentes y jóvenes, en mi experiencia educativa he podido observar el poder de los reclamos patriarcales y neoliberales en la construcción de los deseos, desde la publicidad sexista e hipersexualizada hasta los reclamos de las historias adictivas de amor romántico junto a los vídeos pornográficos, cada vez más violentos, donde se muestra que cualquier deseo o fantasía del varón puede cumplirse porque las mujeres parecen gozar y consentir. Por ello, las y los adolescentes son el síntoma donde leer la pobreza y violencia que se da en la construcción de su deseo y de las relaciones afectivas y sexuales. No podemos abandonarles a su suerte. Necesitan una educación afectiva y sexual de calidad y placentera.

¿Cómo hacer esta educación afectiva y sexual?

La Coeducación, como educación integral, atraviesa todas las construcciones sociales, afectando a todos los sistemas:  educativo, sanitario, judicial, urbanístico, cultural, económico, etc., poniendo los cuidados en el centro como la mayor prevención de toda violencia. No podemos olvidarnos de ello e invisibilizarlo en la multiplicidad de identidades, ni dejar que nos nombren otros. Que no me nombre nadie como mujer cis, ya me nombro yo junto a otras de mi condición de mujer, donde he encontrado escucha y desobediencia al género asignado, donde he aprendido a desidentificarme de lo que se esperaba de nosotras, las mujeres, de lo que decían que era la sexualidad femenina, el amor o la maternidad, y a construirme y construirnos cada día en grupo de autoconciencia y relación, aprendiendo a desobedecer  los mandatos patriarcales de género y a huir de las identidades de género que nos aprisionan. Por eso me parece fundamental el trabajo en grupo; grupos de mujeres, grupos de hombres o cualesquiera de otros grupos de reconocimiento, escucha y reflexión feminista o antipatriarcales, donde preguntarnos cómo nos ha construido esta sociedad patriarcal y cómo queremos construirnos.

¿Qué temas esenciales debe abordar la Coeducación afectiva y sexual?

Se trata de:

  1. Deconstruir lo dado en una sociedad patriarcal y neoliberal, criticando la objetualización de la mujer, a través de la moda y la estética corporal misógina e hipersexualizada, que ocasiona grandes ganancias a los complejos industriales corporales.
  2. Deshacer estereotipos e identidades rígidas de masculinidad y feminidad para aceptar la diversidad de opciones, de orientaciones sexuales y de tipos de familias.
  • Deshacer las relaciones violentas de maltrato y construir el buentrato, en los niveles corporal, emocional, mental, relacional y social, tanto individual como colectivamente, aprendiendo el autocuidado y cuidado de otras personas, de los animales y de la naturaleza…etc., el arte de la escucha, de sí y de otras personas, respetando nuestros límites, nuestros ritmos y tiempos y los de las demás personas, reconociendo nuestros deseos y poniendo la voluntad en la búsqueda de su satisfacción, sabiendo pedir,  dar y recibir, aprendiendo a decir Sí y No, sabiéndonos proteger, agradecer, negociar, compartir y colaborar, abriéndonos a la confianza y al amor.5
  • Deconstruir las adicciones al amor romántico, la ley del agrado en las mujeres y la ley de la sexualidad patriarcal genitalista y falocéntrica, de dominio-sumisión, centrada en la descarga y la satisfacción del deseo masculino a cualquier precio. Es también prioritario que cada persona aprenda el amor hacia sí misma, cosa que ha de hacerse no solo individualmente sino en colectivo. Las mujeres han de aprender a estimarse en grupos de mujeres, teniendo como referencia a otras mujeres que se han amado y buscado sus derechos y libertades. Igualmente, los hombres han de trabajar en grupo con otros hombres que hayan deconstruido su masculinidad dominante para que aprendan a expresar sus emociones y a construirse en relaciones de igualdad, empatía y reciprocidad.6.
  • Establecer otro tipo de erotismo, que implica:

 El autoconocimiento, como proceso colectivo en grupo de iguales, que confiere poder a las mujeres y hace que el placer sea querido y consentido conscientemente, sabiendo que en cada momento existe el derecho a decir «sí» o «no», que el otro u otra ha de respetar. También implica conocer todos nuestros espacios, exteriores e interiores; el espacio propio, el relacional y el social, porque no basta con saber cuestiones teóricas o biológicas de la sexualidad.

 En cuanto a los genitales, el autoconocimiento, por lo que respecta a las mujeres, implica conocer los órganos internos, nuestra musculatura vaginal con su capacidad de atraer, aceptar o rechazar, y externos, vulva y clítoris, para apoderarnos de nuestra parte reproductiva y placentera y decidir qué hacer en cada momento.7

 Por lo que respecta a los hombres, estos han de trabajarse en grupo con otros hombres que estén por la igualdad y que se hayan trabajado sus emociones y su propia sexualidad. Ganarán también en conciencia y autoestima de sí, rompiendo con la competitividad que les impulsa a esconder sus miedos y demostrar que son los mejores que…, o los primeros por encima de cualquier cosa.

 Enseñar la erótica global a través del tacto meditativo y el masaje. El tacto con conciencia es la caricia, realizada desde la percepción, atenta a lo que se presenta,

sin imaginar ni querer cambiar a la otra persona sino aceptando su ser, sus límites, su sentir, su apertura o su cierre en sí, aceptando su libertad. Esto se puede hacer con unas normas precisas donde en cada momento se puede decir SÍ o NO, o así NO, etc. Es una práctica en la que aprendemos qué es el consentimiento y el respeto del deseo e intimidad de la otra persona.8 Sólo podemos poner límites desde el autoconocimiento, preguntándonos en nuestro interior cuál es nuestro deseo, lo que queremos y lo que no, respetando nuestros límites, nuestras emociones y las de la otra persona.

 Cultivar el silencio y educa la mirada y la expresión de las emociones, enseñando a respirar lenta y profundamente, lo cual mueve todos nuestros órganos y sentidos, ayudándonos así a tomar conciencia de lo que pasa en nuestro interior, para poder expresarlo partiendo de la propia experiencia.

Es urgente, pues, educar en otras maneras de amar en igualdad y libertad. Para ello son necesarias otras narraciones y otras películas e imágenes del amor y del erotismo, en igualdad, donde los deseos y proyectos de las mujeres no se supediten a los de los hombres ni a ninguna otra persona, donde las relaciones no sean de dominio-sumisión sino de buentrato e igualdad.


  1. Lluis Ballester Brage y Carmen Orte Socias. Nueva pornografía y cambios en las relaciones interpersonales.  Barcelona. Octaedro, 2019.
  2. Rosa Cobo, Pornografía. El placer del poder. Barcelona, Ediciones 8, 2020.
  3. Hernández Morales. G. Experiencias de relación en la escuela. Prevenir la violencia contra las niñas y mujeres.  Cuadernos de Educación no sexista, 19. Madrid:  Instituto de la Mujer.
  4. Sexo y empatía. Las bases éticas del follar | ctxt.es Beatriz Gimeno 27/05/2018

Profesora jubilada, experta en Coeducación emocional y sexual, Terapeuta y escritora. Mujeres por la salud

Cursos y talleres de formación para profesorado sobre Mediación y Género, Coeducación Emocional y Sexual y Prevención de la Violencia desde el "buentrato".