Nuevo Libro de Carme Valls. Mujeres invisibles para la medicina

Casi a punto de cerrar este número de la revista, aparece el libro de Carme Valls Llobet “Mujeres Invisibles para la Medicina”, una revisión actualizada y revisada del ya clásico Mujeres Invisibles de 2006.

En estos momentos tan velados por la crisis, las mascarillas, la incertidumbre y a veces la impotencia, Carme sigue frotando la lámpara mágica de la genia para desvelarnos nuestra propia fuerza dirigiendo otra vez el foco a los porqués de la invisibilidad, que aún subsiste en buena parte de la ciencia, de “nuestros cuerpos y nuestras vidas”.

Como dice Anna Freixas en el prólogo “En este sabio libro está todo absorbido, digerido, ordenado como en una enorme esponja, dispuesto para iluminar como un cometa nuestros cuerpos y nuestras vidas”. Gracias Carme.

He aquí un extracto de la reseña de la editorial jalonada de frases textuales de Carme. https://capitanswing.com/prensa/carme-valls-experta-endocrinologa-los-estereotipos-de-genero-han-hecho-dano-auna-ciencia-objetiva/

El patriarcado nos cuesta salud. Física y mental. Sobre este principio trabaja la doctora Carme Valls, experta endocrinóloga que desde los años noventa trabaja por una medicina que tenga en cuenta a las mujeres; desde su inclusión en los estudios y ensayos clínicos hasta la atención primaria, puerta de entrada de las personas al sistema público de Salud. Valls aborda en sus libros la condición de mujer desde una doble perspectiva: por un lado, la diferencia sexual, entendida como el entorno hormonal y genético que diferencia a los dos sexos -cuerpo XY o cuerpo XX; y las diferencias de género, entendiendo por tales los roles asociados -e impuestos- a las mujeres y que condicionan desde su salud mental hasta los tipos de trabajo que desempeñan.

“La invisibilidad no es solo que te vean o no si tienes un infarto, que es un tema biológico. Hay que estudiar cómo impactan los diferentes aspectos del trabajo. El estrés de la doble jornada -trabajo remunerado y trabajo de crianza y cuidados, el domésticopuede repercutir sobre el corazón si genera más hipertensión. También la invisibilidad de sus propios deseos, la maternidad, la menopausia”.

“En el terreno de la salud mental, donde las relaciones de poder y las normas de la sociedad, dominada por el poder masculino, son mucho más distorsionadoras, la invisibilidad de las mujeres y de sus factores de riesgo se ha convertido en la norma. Hace treinta años, cualquier sintomatología poco precisa, como el cansancio o el malestar, era diagnosticada como «neurastenia», y actualmente el diagnóstico más frecuente es el de depresión o el de ansiedad”

A ello se añade “la mirada dependiente de los otros”, una presión constante sobre el cuerpo y la vida de las mujeres, sobre lo que se espera de ellas. “Tenemos que ser perfectas”, en fondo y forma, afirma Valls, señalando por ejemplo el aumento de cirugías estéticas o trastornos alimentarios.

“Me ha ayudado mucho Foucault a pensar quién es normal y quién no. Antes había mujeres locas porque no querían continuar con su marido, ahora hemos podido normalizar el divorcio. Pero decimos que una mujer que salga de la norma está mal de la cabeza y es un estigma totalmente acientífico. Quién no se ha sentido un poco triste, desanimada… Y un día te dicen que eres depresiva y aceptas el antidepresivo rápidamente. Tenemos un 16% de mujeres que toman antidepresivos. Los estereotipos de género han hecho mucho daño a una ciencia objetiva: un 85% de los psicofármacos -antidepresivos y ansiolíticos- se vende a mujeres, frente a un 15% que se vende a los hombres”

“La primera de las agresiones a la salud mental de las mujeres ha sido precisamente separar y dividir su cuerpo y su mente (…)Estos cuerpos fragmentados hacen imposible a veces la elaboración de historias clínicas médicas que expresen sus síntomas en forma de relato. Los síntomas del malestar, el dolor y la fatiga pueden expresar muchos conflictos y manifestarse con contracturas diversas y dolores erráticos que aparentemente no tienen explicación (…) El cuerpo se configura como la intersección entre el espacio interior y exterior; es la intersección de lo físico, lo simbólico, lo material y los condicionantes externos”.

“El papel del médico de cabecera o de familia, que debería diagnosticar qué hay debajo de todo este malestar, queda limitado por la falta de tiempo, de formación y de recursos de atención, por lo que con el abuso de la derivación al especialista contribuye a la fragmentación del cuerpo femenino”. A cualquier trastorno menstrual, explica la autora, la solución que acostumbra a dar la ginecología es “abolir” la menstruación con anticonceptivos hormonales: “La menstruación alterada siempre nos indica que hay una alteración en tu cuerpo: falta hierro, la tiroides va lenta, hay estrés… La menstruación sirve para estudiar y ha sido tabú para la medicina”.

Carme Valls Llobet

Endocrinología, Médica de Perspectiva de Género