Con feminismos, salud y redes… Seguimos adelante

Esther Rome de “Nuestros Cuerpos nuestras vidas” decía que en 1969 “todas las feministas de Boston cabían en una habitación”…y fueron capaces de promover un movimiento internacional y un libro del que todas somos herederas que cambió la perspectiva de las mujeres sobre la salud y la medicina.

En los 90 también podríamos decir que en el CAPS las feministas cabían en una habitación muy pequeña…. y ahora es la línea más potente y fuerte de la asociación. Fue capaz de enredarse con el movimiento feminista, dejarse seducir para hacer una revista sobre mujeres y salud, empezar con un congreso internacional (empeño maravilloso de Carme Valls a lo grande), crear redes y poner en la palestra las diferencias de salud entre hombres y mujeres, enfrentarse a la medicalización y proponer una atención con perspectiva feminista teniendo en cuenta las diversidades, desigualdades y creencias, los trabajos, la triple jornada, el medio ambiente….

Es decir que cuando nuestra revista hace 25 años se presentó tras el I Congreso Internacional de “Mujer, Salud y Trabajo”, en 1996, el movimiento feminista había recorrido ya veinte años con múltiples aportaciones y experiencias también en el terreno de la salud tanto a nivel estatal como internacional.

Nuestra vocación quedaba por tanto ligada desde siempre al feminismo y a una mirada internacional de los feminismos: arropadas y listas para cambiar el mundo, para introducir la mirada de género en la investigación, en las prácticas sanitarias, en todos los temas de salud observados y analizados desde nuestra perspectiva de que la salud debería ser placer y calidad de vida para todas las mujeres.

Otro de los grandes empeños era sacar del imaginario que cuando hablamos de la salud de las mujeres, no solo hablamos de los problemas de salud reproductiva, que somos seres humanos a los que afecta en todas las partes del cuerpo la sociedad en la que vivíamos, y también que era preciso cambiar el abordaje de la violencia contra las mujeres y niñas  en el sistema de salud, y las prácticas de muchos profesionales que ejercen violencias contra sus pacientes.

Esto no supone que no consideráramos los derechos sexuales y reproductivos fundamentales, y no reconociéramos lo mucho que el movimiento internacional de salud de las mujeres había avanzado ya en temas de aborto, anticoncepción, maternidades, parto, técnicas de reproducción y tantos temas (aún pendientes hoy en día), pero la mirada sobre la diferencia entre hombres y mujeres, el sesgo en la investigación, en la atención y en la formación estaba sin desarrollar.

Si releemos los MyS (lo que os recomiendo encarecidamente para estas vacaciones porque es nuestra maravillosa historia de la salud con perspectiva feminista) lo veremos lleno de estas ideas, de nuestras relaciones internacionales, de la presencia del movimiento feminista, de entrevistas, linajes, libros… Estos han sido parte de nuestros logros que siguen siendo retos porque aun no forman parte de todas las políticas de salud, pero sí de la experiencia de muchas mujeres que han sido acogidas y atendidas por mujeres con mirada feminista de la salud, y aquí, como dicen nuestras amigas de Mujeres de Negro Contra la Guerra, que saben de la necesidad de sanación y paz para poder gozar de salud, “el logro principal siempre es la relación entre las mujeres, darnos fuerza y energía para mantener la esperanza en tiempos de crisis y fundamentalismos… para mantener nuestros objetivos…”

En estos años hemos iniciado nuevos temas como la locura, el transfeminismo, el binarismo, el medioambiente, temas que hay que desarrollar más sin miedo a las divergencias, para acercarnos  más a las mujeres de otras culturas, que tanto nos pueden enseñar.

El movimiento feminista ha dado un vuelco de masas en los últimos años y miles de mujeres en todo el mundo han clamado contra las violencias sobre sus cuerpos y sus vidas, explicitando las causas y exigiendo derechos y recursos para cambiar esta sociedad patriarcal. Ahora es un momento de esperanza para hacer llegar todo lo que hemos aprendido a todas las mujeres para que puedan ser protagonistas de su salud, con recursos, equidad y sobre todo con placer y calidad de vida para transformar este mundo enredadas con una perspectiva saludable de justicia feminista para todas y todos.

Activista feminista