PRESENTACIÓN Margarita López Carrillo

Cuando en el remoto enero de 2020, hace de eso los once meses más largos de nuestra vida colectiva, mis compañeras de mys y yo nos planteamos qué dossier haríamos para el mys 48, nos pareció una magnífica idea dedicarlo al tema de la abuelidad o abuelitud (como prefiere Silvia Kohan) o abuelez o abuelirío… de las mujeres; y ahora, una eternidad después, tras probar en propia carne una de esas películas de catástrofes que lo trastocan todo y ponen la vida de las personas, y a las propias personas, patas arriba, pues, la verdad, nos sigue pareciendo una idea estupenda.

No hemos podido remediar, claro está (el presente manda mucho), hacer un especial Covid-19 para este MyS doble, pero nos ha parecido que como no todo en la vida es covid, por mucho que el diablovirus se empeñe, hablar de abuelas, de nuestra forma de ser abuelas, de nuestras abuelas y de lo importante que es que en el mundo haya abuelas, es tan interesante ahora como siempre, y más que nunca si cabe. Y de paso tratar de paliar un poco el dolor de tantas abuelas a las que nos han cortado el rollo y vamos llorando por los rincones porque no podemos achuchar a [email protected] [email protected] como nos pide el cuerpo y el alma, y andamos besuqueando la pantalla del móvil mientras tratamos de consolar a nuestra nietecita de dos años que se ha hecho daño en la mano justo cuanto tú has hecho la videollamando y te la enseña y quiere que le des un besito (“Abu, aquí, aquí”). En fin, que hemos seguido con la idea original y por eso muchos de los artículos que contiene este dossier no hacen mención (benditos sean) del virus y sus estragos sino de la vida que hay (estamos seguras de que la hay, y si no, que la volverá a haber) más allá de la puñetera mierda de la pandemia (lo siento, esto de ser abuela te da mucha libertad).