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¿ESTÁN LOS MÉDICOS REALMENTE PREPARADOS PARA ATENDER CIERTOS SÍNTOMAS DE LAS MUJERES?

<Maria Teresa Ruiz Cantero>


Maria Teresa Ruiz Cantero

Bastantes enfermedades conocidas son diagnosticadas a través de la anamnesis y de la exploración física. No tienen una prueba con base suficiente a la que se pueda remitir un juicio diagnostico. Especial mención merecen los síntomas somáticos sin causa orgánica. Son quejas, sobre todo de las mujeres, que agrupadas constituyen en ocasiones síndromes, o se les asigna diferentes diagnósticos, entre ellos, un diagnóstico psico-patológico. En la anamnesis y en la exploración física, se van a poner en juego los tres tipos de respuestas humanas -cognitiva, emocional y motora-, tanto en pacientes como en médicos. Esto significa que el conocimiento y los pensamientos, las creencias y valores, las emociones y las habilidades y conductas de los médicos -también de los(las) pacientes- van a influir en el diagnóstico. Un dato que con persistencia se evidencia es que la interacción de factores socio-culturales que se produce en la comunicación médico-paciente en la consulta difiere en función del género, y claramente influye en los diagnósticos.

El médico escucha "la historia" de la paciente y la traduce a su propia narrativa: la historia clínica. Como cualquier historia, tiene varias lecturas en función de quien la escuche. Las historias son construidas, intercambiadas y oídas como resultado de la interacción humana en un contexto sociopolítico. Es por ello, que la historia contada por las personas que sufren no es idéntica a la historia clínica, aunque puede ser compatible. Un análisis narrativo debe poner en duda la presunción de la medicina de ser más capaz que quien padece de contar la historia.

La experiencia personal y profesional del médico limita su capacidad de observación, y determina la perspectiva desde la que observa, lo que influirá en qué puede ver. Es una visión desde una parte, a semejanza de lo que les sucede a los conductores de coches y los ángulos muertos de visión, uno de los factores de riesgo de accidente de tráfico. Un análisis crítico debe cuestionar la aceptada visión universal y neutral típica de la medicina, además de identificar las consecuencias de esta creencia errónea. Hay aspectos de sesgo de género en el proceso diagnostico relacionados con cómo los médicos atribuyen diferentes significados a los mismos signos y síntomas presentados por pacientes hombres o mujeres. Los signos son producidos, compartidos e interpretados, como la música, las palabras o los números. En este sentido, la semiótica médica enfatiza el rol de la interpretación en el proceso diagnóstico, pues a través de diferentes interpretaciones pueden producirse diferentes versiones del mismo signo, todas ellas válidas. Es parecido a lo que sucede cuando según los intérpretes se producen varias versiones de una partitura musical. Este planteamiento invita a reconsiderar el significado de los signos médicos, y girar la mirada a la posición y la habilidad del intérprete. Así, por ejemplo, el uso del término "inexplicado" no significa que sea una verdad universal y que no existe explicación.

Por último, cuando los síntomas no corresponden a los signos observables por los médicos, las experiencias pueden ser excluidas del proceso en el cual se construye el conocimiento científico. El discurso médico asigna el privilegio del conocimiento a la voz de la medicina más que a la voz de quien padece y sus acompañantes. Incluso existen espacios retóricos de intercambio de conocimiento y experiencias médicas a los que ni por asomo pueden entrar las experiencias vitales de quienes padecen. Sin duda, el desconocimiento médico de este "otro" conocimiento influye en que ciertos síntomas de las mujeres sean considerados "atípicos".

Conocemos la eficacia de la medicina. Sin embargo, si se quiere incrementar esta eficacia en problemas de salud de alta prevalencia en mujeres, como en el caso de los síntomas somáticos sin causa orgánica, la exploración de los conflictos y consecuencias que parten de la interacción entre poder, género y conocimiento, sigue siendo un asunto políticamente incorrecto que hay que librar.

Bibliografía recomendada

Kirsti Malterud. Symptoms as a source of medical knowledge: understanding medically unexplained disorders in women.
Fam Med 2000; 32 (9): 603-11.

Maria Teresa Ruiz Cantero
Médica. Dpto. de Salud Pública
Universidad de Alicante

cantero@ua.es

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